Ansiedad
La ansiedad es una respuesta de defensa ante un peligro futuro y su finalidad es protegernos ante ese posible peligro. En la ansiedad se contemplan las respuestas de miedo y de estrés, además de una evaluación cognitiva más elaborada cuyo resultado es la formación de una actitud hacia el estímulo temido. Funciona dirigiendo el foco de atención hacia el estímulo para actuar con velocidad promoviendo las conductas de escape y evitación como forma de ponernos a salvo. Cuando se activa ante peligros irreales se torna en desadaptativa siendo la base de las fobias, la ansiedad clínica y el pánico.
Cuando nos encontramos en una situación de peligro, se producen unos cambios en el organismo y en el procesamiento de la información que nos impulsan a la respuesta de defensa. Esta defensa consiste en la huida o en el ataque y constituyen respuestas desarrolladas de forma evolutiva, por lo que son instintivas y nos ayuda a la supervivencia. Sin embargo, cuando aparecen ante una situación que no supone una amenaza real, la ansiedad se convierte en desadaptativa, comenzando así a constituir un problema si se mantiene en el tiempo o su intensidad o duración son desproporcionadas. Depende de si esa respuesta es ajustada o no, aparecerá la ansiedad clínica o la adaptativa.
Los episodios aislados de ansiedad elevada o de crisis están presentes en la población general, no constituyéndose así un trastorno propiamente dicho. Para diagnosticar un trastorno es necesario que los episodios sean recurrentes y provoquen malestar significativo, así como deterioro en la vida del individuo, ya sea a nivel social, laboral o en la esfera personal.
La diferencia entre ansiedad generalizada y la crisis de ansiedad o episodio de pánico radica en la temporalidad y el grado de respuesta. La crisis de ansiedad viene determinada por un episodio agudo (repentino) de ansiedad muy elevada y miedo intenso hacia un futuro inmediato, y los síntomas suelen estar presentes en mayor o menor medida. La ansiedad generalizada es un estado de activación no tan intenso pero extendido en el tiempo y dirigido hacia un futuro menos inminente (preocupación).
Síntomas frecuentes
Cognitivos
Falta de motivación, sensación de pérdida de control, miedo, angustia, preocupaciones excesivas, anticipación negativa, estado de alerta permanente, problemas de concentración, atención y memoria
Fisiológicas
Palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de asfixia, desmayo, tensión muscular, opresión en el torax, problemas digestivos, sobresaltos, mareos y náuseas.
Tratamiento
Para trabajar la ansiedad adecuadamente es necesario abordar los tres componentes psicológicos implicados en la respuesta de ansiedad:
Componente Fisiológico-Somático
En un episodio de ansiedad, constituye la activación del Sistema Nervioso. El tratamiento se dirige a disminuir esta activación mediante técnicas de relajación altamente efectivas.
Componente Cognitivo-Evaluativo
Debemos eliminar y reducir los pensamientos catastrofistas y basados en el razonamiento emocional y otras distorsiones del pensamiento. Se realiza una reestructuración cognitiva para la reinterpretación de la realidad de una forma racional y adaptada.
Componente Conductual
Comprende el afrontamiento ante respuestas de búsqueda de seguridad que perpetúan la ansiedad. Exposición en vivo para afrontar los síntomas, comprobar que sus predicciones catastróficas son erróneas y extinguir las respuestas de escape y evitación que resultan cada vez más limitantes son respuestas conductuales que forman parte del tratamiento.
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